Es algo que necesitamos tener con nuestro género. Y sí, a veces puede ser todo un reto con personas que no tenemos un vínculo muy cercano y para sentirlo naturalmente es súper importante que se empiece con nuestro núcleo familiar. Así nos permitirnos sentirlo y eventualmente usar más seguido este término. Si no comenzamos con este núcleo, ¿qué podemos esperar de que se refleje en una sociedad no igualitaria para ambos géneros?

Para llegar a ser empática y cómplice de nuestro mismo género es elemental que uno se trate de la misma manera aceptando el proceso evolutivo de cada mujer con mucho amor. Yo he aprendido a aceptarme y amarme infinitamente. A amar mis tiempos de conexión y desconexión también. He aprendido a amar infinitamente a mi entorno cercano no solo a mi  familia y amig@s, sino también a toda persona.

Así es, es una labor diaria, continua e infinita.

Quién ha sido pieza fundamental en este reto personal, claramente ha sido mi raíz femenina, mi madre. ¡Qué importante es tener esa raíz bien nutrida y fuerte! ¡Qué importante  nuestra raíz femenina en nuestras vidas (tanto uno sea hija o hijo)! Esta raíz nos conecta con la vida misma. Es decir, nos conecta con todo. Y por ese todo, es que le dedico mi publicación de hoy a mi madre. Por nuestra relación madre & hija, por nuestro acompañar diario, por su fortaleza, por nutrir bonito a su familia, por nuestra complicidad.

Si queremos una sociedad más nutrida y fuerte. Regresa a tu raíz. Y aprende a ser cómplice, mujer!

Un hermosa semana para tod@s!

CCLS

Un comentario

  1. Avatar de Pili
    Pili

    muy cierto amiga! no hay nada más enriquecedor que una buena relación y conexión con nuestras madres, aprender a conocerlas y saber que son personas como nosotros, con sus virtudes y defectos pero que nos dan sobre todo amor incondicional 🙂

    Me gusta

Deja un comentario