La primera decisión de este año no ha sido hacer más,
sino abrirme.

Abrirme a los cambios.
A los nuevos retos.
Y, sobre todo, a volver a apostar por mí.

No desde la exigencia,
ni desde expectativas rígidas,
sino desde la confianza
y la escucha interna.

Desde que tomé esta decisión,
Las piezas comenzaron a ordenarse.
No de golpe,
no como lo había imaginado,
Pero sí de una manera bonita y muy única.

He aprendido que cuando te eliges,
la vida también empieza a encontrarte.

Que no todo tiene que estar claro para avanzar,
y que soltar el control
también es una forma de valentía.

Este año lo empiezo con apertura,
con curiosidad,
y con la calma de no esperar nada en concreto,
pero estar disponible para todo lo que sume.

2026, aquí vamos.

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