Revista Naturamedix  Setiembre 1999

Control Cosmobiológico de Nacimiento

Hipócrates, el padre de la medicina, dijo que “un médico sin conocimientos de astrología no tenía derecho a llamarse médico

En la actualidad, vivimos una época caracterizada por el caos ecológico de nuestro planeta.

Y dentro de este contexto también podemos percibir el caos que existe alrededor de la salud reproductiva del hombre. Por un lado, hay países con tasas negativas de crecimiento poblacional- le dan un premio a una mujer por procrear un hijo- y, por otra parte, existen tasas demasiado elevadas en naciones como China, donde una familia tiene prohibido tener más de dos hijos.

En nuestro continente, muchas mujeres embarazadas necesitan justificarse, como si al quedar en cinta les hubiera sobrevenido una enfermedad. Y en el Perú observamos extremos aparentemente irreconciliables, pues al lado de mujeres que gastan altas sumas de dinero por una inseminación artificial o una fertilización in vitro, viven otras que son esterilizadas en contra de su voluntad.

¿Qué está pasando? ¿Es esto natural? Definitivamente no. En ambos casos, las mujeres, sus parejas y el grupo familiar en el que se desenvuelven se han desentendido del orden natural de la vida. Los seres humanos hemos perdido contacto con nuestra propia naturaleza, tanto interna como externa. A pesar de nuestros conocimientos sobre la función de las células aumentan día a día, sabemos cada vez menos del papel que desempeñan cada una de ellas en relación con nuestro entorno: el barrio o la ciudad en que vivimos o el sistema planetario del cual formamos parte.

Acerca de esto último, no hay duda que existe una relación inseparable entre el Sol y las células de cada una de las especies vivientes de la tierra. Y ese mismo nexo se establece con la luna, aunque de una manera más sutil. Veamos.

La relación que existe entre los ciclos lunares y la fertilidad femenina fue estudiada hace 50 años- aproximadamente- por el científico checoslovaco, Dr. Eugene Jonas. Su descubrimiento fue revolucionario porque al lado del ciclo menstrual de la mujer describió la existencia de un ciclo lunar de fertilidad. Este segundo ciclo tiene lugar siempre que la luna esté en la misma fase que el día de nacimiento, pues es allí donde la mujer se encuentra en tiempos de máxima fertilidad.

A fin de comprobar esta hipótesis, se hizo una investigación acerca de cuál de los dos ciclos sería más efectivo para lograr un embarazo. Los resultados fueron sorprendentes: el embarazo se logró en el 85% durante el ciclo lunar y solo 15% en el ciclo biológico menstrual, pero cuando los dos ciclos coincidían, la probabilidad de un embarazo era de un 100%.

Del mismo modo, se pudo observar que si las mujeres vivían en mayor armonía con la naturaleza, ambos ciclo coincidían con mayor frecuencia. Gracias a este conocimiento se puede precisar un embarazo no deseado.

Para contemplar este estudio, le pidieron al Dr. Jonas predecir el sexo de los hijos de un grupo de mujeres embarazadas. Acertó en el 87% de los casos, utilizando las fechas y las horas exactas de la concepción. Más impresionante aún fue el hecho de que se logró predeterminar el sexo, cuando la pareja concebía exactamente un día dentro del ciclo reproductivo lunar que se encontraba regido por el signo zodiacal del sexo deseado.

Se sabe que la luna pasea cada dos días y medio por un signo zodiacal diferente y cada uno de estos signos varia entre uno femenino y otro masculino. Así se puede lograr predeterminar el sexo de un hijo, con un margen de seguridad del 95% al 98%.

Al respecto, al Dr. Jonas afirma que lo más importante es la salud y el desarrollo sano de los hijos y no el hecho que tengan un determinado sexo. Además, recomienda este método de búsqueda sólo a quienes ya tienen un hijo de determinado sexo y a aquellos que tienen la capacidad de aceptar al nuevo ser independiente del acierto o desacierto.

Por último, cabe mencionar la razón por la cual este control cosmobiológico de los nacimientos, a pesar de ser tan sencillo, es poco conocido en el mundo. Lo que sucede es que la tecnología de los anticonceptivos modernos, la inseminación artificial, la fertilización in vitro, e incluso, los defensores de los métodos naturales más conocidos (la temperatura basal y el moco cervical) han dejado en el olvido este conocimiento ancestral valiosísimo y la riqueza que  encierra: una filosofía más natural y en armonía con el cosmos, pero sobre todo lograr que la conciencia del ser humano – y en este caso especial la mujer sea invalorable.

Dra. Angela Brocker

Especialista en partos naturales

Casa de parto Pakarii

Lima-Perú

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