Sí, acepto
A comienzos de 2017 decidí aceptar, con amor y gratitud, un nuevo reto.
Estaba esperando ese momento en el que no solo sientes que estás lista…
Sino que lo sabes.
Con energía bonita y el corazón abierto para empezar algo muy especial.
La motivación para crear este espacio siempre ha sido la misma:
Compartir lo que la vida me ha ido enseñando a lo largo del camino.
No todo ha sido fácil.
No todo ha sido bonito.
Pero cada experiencia me ha regalado una lección.
He aprendido a leer las señales,
a aceptar lo que llega
y a agradecer incluso aquello que no entendía en el momento.
No soy escritora de profesión
(más allá de las cartas que escribía en fechas especiales,
esas que mi madre sigue guardando con tanto amor… 💛).
Por eso, mi profundo respeto a quienes hacen de la palabra su oficio.
Este primer texto me costó más de un borrador.
No por falta de ideas,
sino por la valentía que implica abrir el corazón en voz alta.
Durante mucho tiempo expresé lo que sentía
en mensajes privados, en audios largos y en frases sueltas.
Y ahora, saber que estas palabras viajarán sin rostro
me emociona…
Y también me dan nervios bonitos.
Prometo escribir desde la verdad con amor y con claridad.
Siempre.
Me ilusiona pensar que mis sobrinos
—Isabella, José Manuel, Juan Diego, Ana Paula, Nazarena, Leon, Drago—
y los que la vida me regaló después
(gracias a mis amigas bellas y grandes madres)
También algún día leerán estas palabras.
En 2017 dije “sí” por primera vez.
Y en 2025 lo vuelvo a decir.
Con más conciencia, más historia…
Y el mismo corazón.
Gracias por leerme entonces.
Gracias por leerme ahora.
Un abrazo,
CCLS

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